¿Eres feliz?

Y vaya las preguntas que nos ha dado por hacer últimamente. Mi respuesta fue rápida y clara: «NO» ahora bien, ¿no soy qué?

-- Un tio feliz, satisfecho, a gusto, contento...

Si, yo tambien me he leido la definición que da la RAE. Pero no estoy feliz con la definición que da o dicho de otro modo, no era esa definición la que quería oir.

El feliz que veo en la calle tiene mucho que ver con el concepto que tenemos de nuestra vida. Estoy seguro de ello. Yo considero que una persona feliz es aquella que tiene control sobre su vida, que la conoce, que la asume y las consecuencias que de ello se derivan.

Al final siempre pasa lo mismo. El concepto de la persona que me gustaría ser tiempre da vueltas sobre los mismos aspectos: libre, feliz, rico, atractivo... 8-P

Bueno, que me desvío de mis pensamientos. Hace tiempo que descubrí que se me da bien exponer ideas complejas usando modelos simples. Así que en esta ocasión voy a aprovechar dicha habilidad para dar mi visión de la felicidad

La felicidad según Javier M

La felicidad es como un paseo a caballo por el campo. Un hombre feliz es el que disfruta de su paseo controlando su vida (perdón, su caballo) este caballo es independiente de nosotros, sabemos que le pueden asustar las bichas del campo, pero con una caricia y un firme tiron de riendas podemos volver a dominar la situación. Hay veces en las que vamos siguiendo el curso de un arroyo y queremos estar en la otra parte, pues tiramos de nuestras riendas y buscamos un sitio donde cruzar y lo hacemos. A veces se puede ir al paso, otras al trote e incluso si el caballo se encabrita (¿no debería llamarse encaballita?) es capaz de mantenerse firme, no caerse y controlar la situación. Resumen: conocimiento de donde queremos estar, como llegar allí, como hacerlo y control como para sortear los impedimentos que nos encontramos por el camino. Este hombre es feliz porque si algo amenaza su felicidad puede actuar para alejar dichos problemas.

Tenemos un segundo tipo de jinete. El caballo que no es tonto, detecta que el que esta arriba tiene bastante miedo y el caballo como en muchas cosas de esta vida tiene la filosofía de superior domina al inferior. De esta forma, a veces el caballo sigue las órdenes del de arriba, seguramente porque él quería ir en esa dirección. Otra veces se parará sin explicación y otras veces se desbocará (cuando este de regreso a las cuadras).

Hay otro tipo de jinete que su secreto consiste en desear ir donde está justamente. Dejar que el caballo le lleve a donde quiera y felicitarse por estar ahí. Esto me parece muy triste porque la posibilidad de crear su propio camino o de intentar controlar un poco lo que le ocurre es una de las características más deseadas en los hombres (que montan a caballo).

Tambien tenemos a la gente que intenta controlar al milímetro la ruta a seguir, que pata se debe mover en cada momento y de que forma. Verlos montar es ver un ejercicio de doma clásica. Aunque no es posible controlarlo todo ni a tu caballo (que recordemos es un ser independiente) ni el resto de los caballos o jinetes. Un caballo que recibe demasiadas ordenes tiende a desconcertarse y posiblemente se quede parado.

Está el que se cae de su montura y no se atreve subirse de nuevo porque le da miedo. Si además pisa una boñiga tendremos a un desgraciao.

Por supuesto, todos estos perfiles son tópicos, simplificaciónes para poder contarlo de forma breve y nadie es 100% ninguno de los personajes que aquí mencionamos, uno tiene ramalazos de uno en ciertas situaciones y de otro en otras. De todos los jinetes mencionados solo el primero llega a ir directamente a su destino. Los otros pueden llegar o no, y seguramente el camino que emprendan con sus monturas no sea el mejor ni el más bonito...

pero quién dijo que ¡montar a caballo fuese facil !

Este artículo está patrocinado por el CENTRO H