IX Zifra(s) y Letras

Mientras me decido al respecto de qué voy a hacer con este blog, voy a aprovechar que faltan unos minutos para que empiece la película del día y escribir mis experiencias al respecto de la novena quedada sevillana de Blogueros y otras especies denominada como Zifra(s) y Letras.

Aprovechandonos de las herramientas disponibles por internet, se acordó emplear los servicios de Technorati y flickr para tener un lugar centralizado donde anunciar las respectivas reseñas y fotos del evento. Las palabras clave son: para los textos y zifrasyletrasix para las fotos (no hice ninguna foto). Haciendo clic sobre dichas palabras claves, se encontrarán las demás participaciones.

Aunque la hora oficial de inicio era las 21 horas, un grupo de individuos decidió ir calentando motores desde las 12 del mismo día. Yo no me encontraba entre ellos y por tanto no puedo contar nada al respecto. Os remito a las otras cronicas que comentan dicha parte del evento.

Yo llegué un poco más tarde de las diez; porque como sabreis tenía otro compromiso anterior y me encontré con un grupo numeroso y muy heterogéneo. Ciertas personas las conocía personalmente de otras ocasiones (este es el segundo encuentro de estas características al que asisto en Sevilla), a otras simplemente las conocía por la huella que dejaban por internet (la mayoría por haber leido páginas donde participaba y unos pocos incluso había cruzado algún correo electrónico) y otros... (bueno, no es dificil determinar que simplemente no los conocía).

No voy a hacer una descripción muy exhaustiva de las cosas que hicimos porque ya otros se han encargado ya de contarlo. Más me interesa hacer algun tipo de reflexiones.

Fundamentalmente estuvimos en cuatro sitios o situaciones:

Cervecería Macarena
En la que estuvimos de pie charlando y tomando unas cañas. El estar de pie nos daba una movilidad muy interesante porque de forma natural la gente iba rotando de forma que más o menos todos terminamos hablando con todos. En un sitio en el que estuviesemos sentados eso sería imposible.
Restaurante Mejicano.
Lamentablemente no me acuerdo del nombre, está en la calle Torneo cerca de barqueta. No estaba mala la comida pero estaban desbordados los camareros de servir a ventitantas personas simultáneamente.
Una discoteca de cuyo nombre no me acuerdo,
en la calle fresa, una bocacalle de calatrava frente al teatro Alameda. Mucho ruido y mucha gente. Era casi imposible hablar y para mí absolutamente imposible escuchar. Nos salimos y terminamos en un pub más tranquilo en la Alameda.

Yo terminé metiendome en la cama a eso de las 5 de la mañana. Y como es de suponer, conforme avanzaba el reloj, menos gente iba quedando.

Entonces, si no he venido a contar lo que hice, ¿que vengo a contar? He venido a hablar de la gente. Como es de suponer, es imposible en seis horas conocer profundamente a nadie. De hecho, alguno se me escapó sin cruzar con él ni una sola frase. Pero te puedes hacer una idea sobre como es el personal.

¿Con quien te juntas en esos sitios? me suele preguntar mi madre cuando se me ocurre comentarle que voy a participar en una de estas experiencias. ¡A mí no me gusta que vayas con desconocidos! A mi tampoco mamá; hay gente que estará allí que ya conozco, vamos a estar en un sitio público, llevo el spray anti violadores preparado en el bolsillo y el móvil con el 091 preparado...

Fuera chanzas. Todas las personas con las que pude hablar tienen un punto en común del que partiamos: Todos nos habiamos adaptado a un medio nuevo (internet) como mecanismo válido de comunicación.

Aunque a priori el perfil de los participantes se le supone afín a la tecnología, al final lo que prima es el concepto de la comunicación sobre el de la tecnología y hubo un muy considerable número de humanistas entre nosotros. (A mi me sorprendió bastante).

La vida da muchas vueltas y me reencontré con un asistente a la charla que di en Barcelona (lo siento, algunas imágenes se han corrompido). Y me dijo que le gustó ¡qué amables son los barceloneses y como de bien que cayó este hombre! :-)

Juraría que una de las chicas que vino era la hermana melliza de una compañera que tuve en COU, lástima que no se lo pude preguntar, porque estuve toda la noche preguntandome de que me sonaba su cara y creo que esa es la razón (no estoy de coña, tuve una compañera que tenía una hermana melliza que nunca conocí ¿sería esta?)

Una vez más agradezco a la magia el ser una forma estupenda de romper el hielo. Me enamoré perdidamente de cierta maruja que me contó como de la noche a la mañana se convirtió de una experta programadora y mujer competente en esto de los ordenadores en una mujer absolutamente analfainformática (y ser feliz con el cambio).

25 participantes 25 visiones del encuentro. Este fue el mio. Como siempre, si mis obligaciones no lo impiden, me apunto a la siguiente.

El último en leer esto que apague la luz.