El morro que tiene la gente...

Amadísimo lector. La verdad es que conozco a mucha gente y aunque no te identiques, creo que sólo existe una persona en el mundo con semejante morro.Por eso dudo mucho que alguien consiga invitarte a su casa aunque, conociendote como te conozco, creo que muchas veces no hace falta ni que te inviten para que tu vayas y aparezcas como ¡por arte de magia! (sin embargo, nunca has empleado el maravilloso truco de la desaparición de las casa ajenas, tan agradecido por sus respectivos propietarios...)

Es lógico que te entre la duda de si este mensaje se dirije a ti. La respuesta es, obviamente, sí. Podría emplear otros métodos más directos (incluso) que este, pero parecería yo una persona ansiosa por no invitarte a mi casa (cosa totalmente cierta, por cierto); y eso es de muy mala educación... Es mejor no llamarte para invitarte para que asi, por lo menos, no duela tanto.

Así que, espabílate un poco y borra de tu perola semejante idea tan irracional. Borra mi teléfono y elimina mi correo electrónico. Soy educadito y no pienso decirte nada más porque dicen que, a buen entendedor...

Espera sentado, y para estar sentado, acostado a que suene el teléfono. El/La aludido/a

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ay señor, señor.

Esto es increible, te das por aludido cuando NO TE TOCA.

Por cierto, mañana voy a tu casa a comer. Espero que me tengas preparado la mendreska de bonito con ajedrea y espina mentolada que tanto me gusta (por supuesto, según la receta de Arzak).