El día europeo del patrimonio

El sábado pasado (30 de septiembre) se celebró en toda Europa el día del patrimonio. Ante un evento de tales características, el grupo de los culturetas se movilizó para ir a visitar el Parlamento de Andalucía. Pero no adelantemos acontecimientos y escribamos las cosas con cierto orden.

Al parecer, desde hace ya casi 10 años se celebra este evento. La idea es escoger un sábado de septiembre u octubre (no hay fecha fija) y fijar un tema. Cada comunidad que participe abre las puertas de lugares singulares de su patrimonio y ofrece visitas guiadas y gratuitas de los mismo.

El tema de este año era el renacimiento y, en Sevilla, se pudo visitar el Ayuntamiento, el convento de Sta. Ines, el de Sta. Isabel, el Archivo de Indias, y el Hospital de la Sangre (conocido actualmente como el Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento Andaluz).

Los culturetas, pagando la novatada, solo fuimos a este último lugar enterándonos, más tarde, que se habían establecido unos itinerarios que permitían ir recorriendo las diversas sedes desde por la mañana. El año que viene ya hemos hecho promesa de estar los primeros desde el principio.

El guia que nos tocó la verdad es que se veía cómo disfrutaba de lo que hacía. Según nos contó, eran profesores los que voluntariamente se estudiaban los lugares y los presentaban a los visitantes. Cuánta diferencia entre éste y la azafata que nos enseño no hace mucho la exposición de Colón en el Archivo de Indias.

Del edificio no voy a hablar mucho. Está situado allí el Parlamento de Andalucía y el Tribunal de Cuentas de la comunidad, lo que podemos asegurar es que hay mucho lujo, mucho marmol y mucho guardia de seguridad controlando al visitante. De todas formas, el que quiera saber algo al respecto, he encontrado un artículo que parece bueno.

A mi personalmente me sorprendieron dos cosas:

  • Lo interesada que estaba una afiliada a todo lo que era la arquitectura y arte. Y que se dedicaba a hacernos la Adaptación Curricular a los que no captabamos a la primera las sutilezas insinuadas por el guía
  • Que el hospital estaba regido por un patronato formado por los priores de varios conventos de Sevilla. Es decir, el hospital era religioso y lleno de motivos religiosos. Con la reforma para ejercer sus funciones actuales, se han vaciado todas las hornacinas y eliminado en lo posible cualquier rasgo religioso.

    Lo que me ha llamado la atención. Es que el retablo mayor de la iglesia (actual salón de plenos del Parlamento) no se lo han llevado y han instalado una cortina que suben en los plenos. ¿será para que los parlamentarios no se ofendan al ver a los personajes de los cuadros o viceversa?

    En serio, la idea me parece estupenda y voy a solicitar que en el Museo de Bellas Artes de Sevilla pongan cortinillas en todos los cuadros de motivos religiosos. Y en función de si el visitante es laicista o no, un conserje corra o descorra la cortina.

Caracterizando a los Culturetas

Llegan miles de cartas todos los días pidiendo información sobre este corpúsculo cultural. Es difícil describir en pocas líneas la composición tan heterogénea de los integrantes.

Tras la visita, tuvimos reunión y puesta en común y quedé impresionado sobre las técnicas de combate de una trabajadora social. Entre otras cosas, Inma nos comentó la difícil técnica de la ameba. En muchas ocasiones, la persona que es asistida por un trabajador social, pasa de querer recibir ayuda a querer que le resuelvan la vida. Pone mente en blanco y deja de pensar: se ha convertido en una ameba. El contrataque no se puede hacer esperar: convertirse en una ameba más ameba todavía. En ese momento es como si dos imanes se enfrentan con el mismo polo, la tensión es patente y si hubiese algún objeto metálico saltarían chispas como dentro de un microondas. Finalmente, el que es debil se ve obligado a tomar la iniciativa y pierde en la negociación.

La técnica de la ameba puede ser empleada en múltitud de ocasiones en la que hay que tomar una decisión consensuada y no se quiere tomar o en donde alguien tiene que tomar la iniciativa y no quieres ser tu: concentración, ameba y que decida el otro.

Yo soy un simple amebaprendiz. Así que aquí está la tribuna abierta a quien quiera detallar más la cualquier aspecto indicado.

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Bueno, por la parte que me

Bueno, por la parte que me toca he decidido responder a tu comentario. ¿Quién os explicó la exposición de Colón?. Desde luego si lo hice yo te puedo asegurar dos cosas: disfruto muchísimo de mi trabajo y no soy una azafata, aunque si lo fuera tampoco tendría nada de malo. Te agradecería que especificaras un poco más puesto que de los errores también se aprende. Soy una de las personas que explicaba la exposición.

No tengo nada en contra de las azafatas

Llevaba unos minutos empezada la visita cuando nos incorporamos. Por lo que si dijo el nombre nosotros no nos enteramos. Era una chica joven y parecía que iba uniformada (por eso supuse que era una azafata; tampoco considero ser azafata nada malo) y la verdad es que hace ya bastante tiempo así que no puedo describirte a la persona (creo recordar que llevaba un broche en la solapa, tendré que confirmarlo con mis acompañantes que era más observadoras que yo).

Respecto a sobre las cosas que me parecieron peor no fue en la información contada, de la que no tengo conocimientos para juzgar, sino en la forma de la exposición.

  • La chica hablaba muy rápidamente, con prisa. Lo que da tiempo para escuchar pero no para pensar lo que te están diciendo.
  • No daba tiempo real de mirar los objetos, ya que no hacía pausas ni durante su exposición ni tras ella. Señalaba un objeto, contaba lo que tenía que decir y saltaba inmediatamente al siguiente objeto.
  • La entonación era monótona y el ritmo machacón. Tal como el de una persona que se ha aprendido de memoria un texto y tiene que decirlo
  • En las veces que preguntaba si alguien tenía una pregunta, lo hacía en un tono que no invitaba a hacer preguntas. Ahora lo asocio a algunos profesores que he tenido que decían «¡Está claro? ¿alguna pregunta!» momento en el cual todos agachabamos la mirada intentando no mantener el contacto visual con él para evitar que nos preguntase algo sobre lo que acaba de explicar

En resumen, es posible que hubiese mucha información que decir y poco tiempo para hacerlo y de ahí las prisas que se me transmitieron. Y soluciones para esto se me ocurren tres: contar menos, durar más o partir la visita en dos bloques y permitir un descanso entre partes.

Las comparaciones pueden ser odiosas, pero no tienen igual para ilustrar detalles. En la visita al parlamento vi cosas como:

  • El guia nos miraba al hablar
  • Hablaba reposadamente
  • Relacionaba lo que estabamos viendo con otras cosas fuera de la visita que podían estar en nuestra experiencia personal: «Si recordais la fachada del ayuntamiento tiene unos motivos que son parecidos a ...»
  • Quizás dio menos información en conjunto pero muy relacionada entre sí tanto avanzando información que luego será útil en la visita como recordando lo que ya habiamos visto.
  • La información iba aderezada con anécdotas. ¿debo recordar que la colección de libros de historia más popular fue «Historias de la historia» de Carlos Fisas?
  • Al terminar, perdió unos instantes con nosotros para hablar con distintos grupos

En general ningun acto aislado define una buena visita y las circustancias de cada una son distintas y hay que considerarlas; pero la sensación de urgencia que me transmitió una y tranquilidad en la otra creo que son independientes a las circustancias de cada visita.

Por supuesto, todo esto es una opinión personal y reconozco que sesgada por mi formación previa (todos los habituales de este sitio saben que estudio magia desde hace años y esto incluye estudio sobre la percepción de la información por parte de un espectador/oyente, curvas y niveles de atención, entonación, ritmo, comunicación no verbal, memoria, etc).

Espero que esto haya respondido un poco. (de todas formas, en ambos casos dos amigas coincidieron conmigo en ambas visitas, así que si las convenzo de que hablen aquí tendrás dos opiniones más).