Sistema de evaluación

La evaluación de la asignatura se centra en los objetivos propuestos en el programa y en el listado de aspectos y competencias que los desarrollan. El conjunto de estos objetivos giran sobre dos nucleos compatibles entre sí: en la asignatura hay que "saber", pero también y sobre todo hay que "saber hacer". "Saber" no es la condición suficiente para "Hacer", de ahí que se propongan contenidos de aprendizaje que trabajen cada uno de estos dos pilares. Como es lógico, esto ha de traducirse en la propuesta de evaluación.

Cada uno de los grandes aspectos citados ("Saber" y "Saber hacer") será el contenido esencial (aunque no único) de cada uno de los cuatrimestres del curso y, por tanto, de la correspondiente evaluación.

El sistema de evaluación se articula sobre dos pivotes:

El peso de cada aspecto en la calificación final de la signatura es el siguiente:

  • Examen (o equivalente) sobre contenidos esenciales = 60 %
  • Prácticas A (generales de clase) = 20 %
  • Prácticas B (individuales y voluntarias) = 20 %

La superación de los contenidos esenciales de cada cuatrimestre es requisito sine qua non en la superación de la asignatura. Una evaluación negativa en estos aspectos supone que la materia queda pendiente de recuperación, sin que quepa promediar la nota con otros trabajos.

Las notas de los parciales superados y las calificaciones de prácticas se mantendrán hasta la convocatoria de septiembre (inclusive).

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