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AVC@SL – The virtual Anti-Violence-Campus at Second Life

En este post he querido dar publicidad a un proyecto europeo donde se está utilizando el entorno de Second Life (AVC@SL – The virtual Anti-Violence-Campus at Second Life) para combatir el problema de la violencia escolar. Os pego el texto de la campaña que están lanzando en Internet y espero que sea de vuestro interés.

As a part of the EU-funded project “AVC@SL” - the Anti-Violence-Campus at Second Life teams from Germany, France, Italy, Spain, the United Kingdom and Bulgaria created a 3D virtual learning and collaboration environment in the virtual world of Second Life.

Dealing with the overall topic of school bullying and violence, discrimination and xenophobia the Anti-Violence-Campus (AVC) primarily targets adult education providers, adult learners, researchers, professionals and other interested users. At our virtual campus you can attend courses, seminars, workshops, film displays, exhibitions or other events. You can explore the information we exhibit throughout our campus, you can discuss with experts or simply meet others interested in or dealing with on school bullying, violence, racism and xenophobia.

Apart from adult education the AVC@SL projects aims to support collaboration, networking and exchange of experiences of all working in or interested in the field of school bullying, violence, racism and xenophobia. That’s why we encourage organizations, initiatives, campaigns etc. to exhibit information on their activities, products and events at our virtual campus e.g. in form of posters or video clips. We also offer our virtual campus and its facilities (e.g. a virtual auditorium and several classrooms that amongst others allow the use of PowerPoint presentations or video clips) free of charge for your own events.

For users not being familiar with Second Life we offer materials introducing into the first steps of Second Life (e.g. how to get an avatar, how to make the first steps in Second Life). For all users we offer free guided tours that provide a first impression of our Anti-Violence-Campus and the potentials virtual worlds offer for online learning and collaboration.

Updated information on guided tours, events at the virtual Anti-Violence-Campus, tips and tools for using Second Life and much further information are available at the AVC@SL web site: http://www.antiviolencecampus.org

All users who already have an avatar can find the Anti-Violence-Campus by following the following SLurl: http://slurl.com/secondlife/Anti%20Violence%20Campus/114/126/21.

We’d appriciate it if you could help us disseminating this information by publishing it on you’re your web site or forwarding to colleagues or networks you are involved in.

We look very much forward to meet you at our virtual Anti-Violence-Campus!

Best wishes,

Thomas Jäger (project coordinator)

On behalf of the AVC@SL partners
Centre for Educational Research of the University of Koblenz-Landau (Germany) (coordination)
International Observatory for Violence in School, University of Bordeaux II (France)
CINECA (Italy)
INVESLAN (Spain)
Actionwork (UK)
University of Surrey (UK)
Infoart (Bulgaria)

Algunas medidas contra el bullying

Este fin de semana he leido en un periódico local una noticia sobre un nuevo caso de bullying. Hasta aquí, desgraciadamente, no hay nada nuevo. Es rara la semana que no aparecen noticias en la prensa sobre este problema, sea en su versión tradicional o en la más moderna del cyberbullying. Mi preocupación iba por otra parte. En la noticia contaba como la medida que se había tomado para solucionar la situación había sido, una vez más, invitar al alumno acosado a abandonar el centro. Realmente no es el primer caso ni será el último, pero creo que es necesario un cierto análisis sobre las razones que llevan a desarrollar este tipo de propuestas y lo que suponen para los implicados y el propio centro educativo.

Por lo general, y de hecho así había sucedido en el caso que se recogía en el periódico, estas actuaciones no son la primera opción. Normalmente, antes de llegar a ellas, las familias ha intentado agotar otras soluciones: hablar con el profesor, con el orientador del centro, con el equipo directivo, etc. para obtener algún tipo de respuesta que acabe con el problema, o cuando menos, lo mejore. Sin embargo, y pese a que hoy estamos mucho más sensibilizados que hace unos años, lo cierto es que en más casos de los que podemos imaginar la respuesta por parte del centro tiene un marcado carácter evasivo. Es decir, se suele hacer poco por cambiar la situación, quitándole importancia, evitando contactar con los padres del alumno o alumnos acosadores y, en cualquier circunstancia, intentando evitar que se sepa que en el centro suceden este tipo de problemas.

Lógicamente, si estas son las herramientas con las que contamos para solucionar el problema, las posibles soluciones quedan muy reducidas. Si no queremos modificar la dinámica en la que se han visto envueltos los alumnos, cambiar los protocolos de trabajo o promover un estilo educativo que mejore la situación la intervención se reduce a eliminar alguno de los componentes de la ecuación. De hecho, promover el cambio de centro de quien esta sufriendo el problema, desde el punto de vista de la institución educativa, aparece como una solución de lo más conveniente. Como dice el refrán muerto el perro se acabó la rabia. Ahora bien, ¿qué supone esta medida más alla de eliminar una situación incómoda?

Para el centro, a corto plazo, se ha eliminado un problema. Los padres preocupados por lo que le sucede a uno de sus hijos han desaparecido y si es con poca publicidad negativa pues mejor. Por otro lado, al irse la víctima del acoso (al menos una de ellas) la dinámica de dominio-sumisión presente en este tipo de fenómenos (Ortega y Mora-Merchán, 2008) se ve interrumpida, al menos hasta que los agresores elijan un nuevo objetivo de sus ataques. Sin embargo, esta decisión implica también un poderoso aprendizaje para los acosadores: sus actuaciones no sólo han quedado impunes, sino que además hay una cierta recompensa que se traduce en el siguiente mensaje para el resto de compañeros: ves que poderosos podemos llegar a ser, que echamos a quien queremos del centro, lo que supone un fuerte estímulo a continuar con la misma conducta, si no a acrecentarla. La víctima, por su parte, se ha visto obligada a utilizar una estrategia de huida, no de afrontamiento, para solucionar el problema. Además tendrá que integrarse en un grupo nuevo, llevando en muchos casos la etiqueta de problemática antes de empezar el proceso de integración. Este proceso no es nada fácil para la víctima. De hecho, si bien hay casos donde el cambio ha supuesto una mejora notable de la vida escolar y personla de estos alumnos, no es raro encontrar un porcentaje significativo de casos donde la situación presente en el centro de origen se repite en el nuevo centro, aumentando así el impacto de este tipo de conductas.

Está claro que estamos ante un problema complejo que no tiene fácil solución. Sin embargo, debemos de ser conscientes que ésta pasa no por ocultar lo que sucede, sino por afrontarlo. El cambio de centro de la víctima de bullying puede ser una medida oportuna en algunos casos, pero desde luego no ha de convertirse en una propuesta generalizada y en aquellos casos donde se realice debe ir acompañada de medidas de apoyo al alumno que sufre el cambio. Además, el cambio de centro, y el desplazamiento de la víctima, no nos debe hacer olvidar que el problema permanece y que será necesario tomar medidas para modificar las dinámicas de maltrato e intimidación que se estén produciendo.

¿Aumenta el cyberbullying?

Una nueva noticia que me gustaría comentar:

El 23,7% de los alumnos de ESO sufre ciberacoso
El Mundo - 6/11/09
El 23,7% de los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de Baleares es víctima de ciberacoso a través del Messenger, fenómeno que acostumbra a afectar a las personas que son "diferentes y débiles".... (para ver noticia completa sigue este enlace).

Aunque estoy convencido del rigor con el que se ha realizado el trabajo en el que se basan estos datos, así como del incremento que vamos a experimentar en el futuro próximo en la prevalencia del cyberbullying, creo que debemos ser prudentes a la hora de interpretar los datos que se nos están ofreciendo ( y se nos darán) desde diferentes estudios.

El principal motivo que me hace llamar a la cautela tiene que ver con los aspectos metodológicos y conceptuales sobre los que se construyen las distintas investigaciones. Si bien es cierto que los términos ciberacoso y cyberbullying se estan generalizando entre la comunidad científica y educativa, también lo es que a la hora de medir el problema se están utilizando diferentes definiciones y/o aproximaciones (por ejemplo, a la hora de estimar la frecuencia de ocurrencia necesaria para poder hablar de cyberbullying) que dificultan el poder realizar comparaciones precisas entre trabajos y establecer una imagen precisa sobre la evolución que el fenómeno va a ir sufriendo.

Estas diferencias metodológicas ya han provocado que en investigaciones desarrolladas en una misma área geográfica y en un mismo momento temporal se produzcan diferencias en los datos estimados de prevalencia de alrededor del 40% (National i-safe, 2004; Ybarra y Mitchell, 2004) circunstancia poco creible si no es debido a una diferente forma de valorar el fenómeno que nos ocupa.

Parece necesario, por tanto, que la comunidad científica haga un esfuerzo por aunar criterios en este sentido mediante la construcción de instrumentos de medida y definiciones comunes. Esto nos permitirá alcanzar un conocimiento del cyberbullying más riguroso y una transmisión del conocimiento científico más clara, al fin y al cabo de eso es de lo que se trata.

Redes sociales y ciberacoso

Entre las noticias que han sido publicadas esta semana en los medios de comunicación me ha llamado especialmente la atención la siguiente:

El ciberacoso es el mayor peligro de las redes sociales
El País - 5/11/09
El 42% de los niños de seis años está en alguna red social, aunque éstas tienen prohibida la entrada a menores de 14 años, según los datos del eurobarómetro... (para ver noticia completa sigue este enlace).

Desde mi punto de vista, parece lógico pensar que en las redes sociales virtuales se va a encontrar un escenario donde el cyberbullying o ciberacoso va a tener lugar. A ellas estamos trasladando las claves que marcan la actividad en los espacios presenciales: amistad, amor, diversión, etc., pero también enemistad, rechazo, exclusión social y por lo tanto, donde puede tener lugar el cyberbullying, como forma no presencial pero muy real del bullying cara a cara o tradicional.

No obstante, lo que me llama más la atención de esta noticia es, por un lado, la precocidad de los participantes en esta redes (más del 40% de los niños de seis años ya están involucrados más o menos activamente). Esto me lleva a pensar en la necesidad de educar desde el inicio de la primaria en el uso de las nuevas tecnologías, no sólo en los aspectos técnicos, sino también en los emocionales y sociales, ya que estamos ante una herramienta de gran potencialidad que permite la relación con otras personas de características dispares (edad, ubicación, sexo, intenciones...) y que debe ser bien dominada si queremos evitar o prevenir la participación de nuestros menores en actividades de riesgo real.

Pero, por otro lado, lo que me llama la atención es la permisividad (y aparente falta de control) de los proveedores de estas redes sociales a la hora de controlar el acceso a las redes sociales. Parece en este sentido que prima el negocio antes que el respeto a las condiciones que han de cumplir los distintos usuarios. Entiendo que es complicado comprobar la veracidad de los datos para poder acceder a la red y aún más controlar el efecto de atracción que las redes sociales tiene en los distintos segmentos de la población (en especial entre los más jóvenes donde claramente está de moda). Sin embargo, lo que parece claro es que los niños de estas edades tan tempranas necesitan entornos donde puedan participar seguros y en los que las relaciones que establezcan sean los más satisfactorias posibles y ahí es donde creo deben comprometerse las empresas que ofrecen estos servicios.

Lógicamente, hay otra cara de este asunto que no quiero dejar de mencionar y hace referencia al control que la familia ha de mantener, como en toda actividad de naturaleza educativa (sea formal o no), sobre las actividades en las que se involucran sus hijos. En este sentido, quizá como en otras áreas, parece que no estamos encontrando en estos días una actitud positiva de supervisión y acompañamiento del menor en aquello en lo que participa, sino más bien una cierta permisividad y falta de control. Forzosamente es éste un aspecto sobre el que será necesario seguir reflexionando.

Violencia escolar, cyberbullying y medios de comunicación

Hay un tema que no por antiguo deja de tener constante actualidad: el papel de los medios de comunicación en el origen, mantenimiento y solución de los problemas de violencia. En mi caso, me centraré de forma especial en la violencia escolar y el cyberbullying que son los temas que más me interesan en este momento.

Como ya he mencionado el papel de los medios de comunicación en relación a las conductas violentas del tipo que sean es un tema sobre el que se lleva dando vueltas hace bastantes décadas, de hecho casi desde el mismo momento en que apareció la televisión. En ese tiempo se han publicado algunos datos a tener en cuenta (ver para una revisión Cugler y Mateescu, 2007):

  • Cuando un chico o chica llega a los 18 años, habrá visto en la televisión (como media) unos 200.000 actos de violencia, incluidos 40.000 asesinatos (Huston, Donnerstein, Fairchild, Feshbach, Katz, Murray, Rubinstein, Wilcox & Zuckerman, 1992).
  • Los niños entre 12 y 18 años pasan más tiempo (44.5 horas a la semana, 6,1/2 horas al día) frente al ordenador, televisor o videojuego que dedicados a cualquier otra actividad excepto dormir (The Kaiser Family Foundation, 2005).
  • En los más de 1000 estudios realizados sobre los efectos de la violencia televisiva y de las películas, la mayoría concluye que los niños que ven cantidades significativas de violencia televisiva y de cine son más propensos a exhibir comportamientos, actitudes y valores agresivos (The US The Senate Committee on the Judiciary, 1999).
  • Los niños quedan afectados a cualquier edad, pero los más jóvenes son los más vulnerables a los efectos del contenido agresivo de los medios (Bushman & Huesmann, 2001).
  • El uso de videojuegos violentos puede ocasionar que la gente tenga más pensamientos, sentimientos y comportamientos agresivos, y, al mismo tiempo, que disminuyan sus comportamientos empáticos y de ayuda a sus iguales (Anderson, 2004; Gentile, 2003).

A estos datos le podemos sumar el papel "inspirador" que tienen las noticias sobre violencia escolar y cyberbullying (funcionando como modelos a seguir) en algunos alumnos. Así, tras la exhibición de imágenes relacionadas con estos fenómenos en la televisión y/o Internet es frecuente que aparezcan casos similares en un breve plazo de tiempo.

Parece clara, por tanto, la relevancia que los medios de comunicación ejercen sobre la aparición de conductas violentas. Aunque no está tan claro si los medios actúan como causa directa o, por el contrario, funcionan sólo como facilitadores en aquellos que ya tienen predisposición a comportarse de forma violenta.

No obstante, si tanta es la influencia que ejercen los medios es esperable que también puedan ejercer algún efecto positivo sobre la conducta de los alumnos, así como sobre la sociedad en general. Aunque esto será objeto de un post más adelante.

Algunas preguntas que dejo en el aire ¿Son los medios la causa de la conducta violenta o son sólo un factor más en personas ya violentas? ¿Se puede controlar la influencia negativa de los medios de comunicación? ¿Cómo se podría tornar esa influencia en positiva?

Os dejo algunas referencias para ampliar el debate y profundizar en el tema:

  • Anderson, C. A. & Bushman, B. J. (2001). Effects of violent games on aggressive behavior, aggressive cognition, aggressive affect, physiological arousal, and prosocial behavior: A meta-analytic review of the scientific literature. Psychological Science, Vol. 12, 353-359.
  • Anderson, C. A., Carnagey, N. L. & Eubanks, J. (2003). Exposure to violent media: The effects of songs with violent lyrics on aggressive thoughts and feelings. Journal of Personality and Social Psychology, Vol. 84, No. 5.
  • Anderson, C.A. (2004). An update on the effects of violent video games. Journal of Adolescence 27, 113-122.
  • Anderson, C.A., Berkowitz, L., Donnerstein, E., Huesmann, L.R., Johnson, J., Linz, D., Malamuth, N., & Wartella, E. (2003). The influence of media violence on youth. Psychological Science in the Public Interest, Vol. 4, 81-110.
  • Bandura, A. (1977). Social Learning Theory. New York: General Learning Press.
  • Buchanan, A.M., Gentile, D.A., Nelson, D.A.,Walsh, D.A., Hensel, J. (2002, August). What goes in must come out: Children's media violence consumption at home and aggressive behaviors at school. Paper presented at the International Society for the Study of Behavioural Development Conference, Ottawa, Ontario, Canada. Available online at: www.mediafamily.org/research/report_issbd_2002.shtml (accessed November 2006)
  • Bushman, B. J., & Huesmann, L. R. (2001). Effects of televised violence on aggression. In D. G. Singer & J. L. Singer (Eds.), Handbook of children and the media (pp. 223-254). Thousand Oaks, CA: Sage.
  • Gentile, D. A. & Anderson, C. A. (2003). Violent video games: The newest media violence hazard. In D. A. Gentile (Ed.), Media violence and children. (p131-152). Westport, CT: Praeger Publishing.
  • Gentile, D. A., Lynch, P. J., Linder, J. R., & Walsh, D. A. (2004). The effects of violent video game habits on adolescent aggressive attitudes and behaviors. Journal of Adolescence, Vol. 27, 5-22.
  • Mares, M. L. (1996). Positive effects of television on social behavior: A meta-analysis. Annenberg Public Policy Center Report Series, No. 3, Philadelphia: Annenberg Public Policy Center.
  • Media Awareness Network (2006). Violence in media entrentainement. http://www.media-awareness.ca/english/issues/violence/violence_entertain... (accessed November 2006)
  • National Institute on Media and the Family (2006). Children and media violence. http://www.mediafamily.org/facts/facts_vlent.shtml (accessed November 2006)
  • Thoman, E (2006). Media Violence: What if we Changed the Question? Center for Media Literacy. Accessed at http://www.medialit.org/reading_room/article16.html (accessed November 2006)
  • Zimmerman, F.J., Glew, G.M., Christakis, D.A. & Katon, W. (2005, April). Early Cognitive Stimulation, Emotional Support, and Television Watching as Predictors of Subsequent Bullying Among Grade-School Children. Arch Pediatr Adolesc Med. No. 4, Vol. 159, 384-388.
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