El final del Carmina Burana

La vida se esfuerza una y otra vez en que aprendas su lección. Siempre da más y más opciones para tu superación y si caes, te vuelve a dar otra oportunidad para que lo reintentes.

En entradas anteriores (1, 2, 3 y 4), he hablado de mi nuevo paso por el Coro de la Asociación de Amigos del Teatro maestranza. Ahora llega el momento de escribir la coda (notas finales) de mi experiencia.

Lo cierto y verdad es que debido a fracasos estudiantiles, se me planteó hacer un examen el día antes del ensayo general. En principio, la exigencia de ensayos se había cumplido. Un par de horas por sesión, y teniendo la suerte de que un compañero era vecino y me traia y llevaba en coche. Por tanto, asistir a los ensayos era un «riesgo calculado» respecto a el tiempo que perdía de estudio.

A una semana vista del examen, hice mi acostumbrado examen de conciencia y observé que había demasiados de estos «riesgos calculados» y al final, entre lo que perdía y entre lo que se me iba a mi pensando en estos y otros, se había convertido en una situación insostenible.

Así que pasamos ante un punto crítico que la vida no se cansa de ponernos delante, para que aprendamos la lección. ¿qué hacemos ahora? Quizás mi solución no haya sido óptima, la mejor, pero la considero bastante buena (teniendo en cuenta situaciones similares que me han pasado en la vida anteriormente). Hacer una encerrona o concentración.

Parece mentira, pero el hecho de dejar de contestar el teléfono, olvidarte de internet durante unos días, aislarte del mundo elimina muchas causas de distracción que, al menos a mí, me perturban mucho. Aunque como en todas las guerras, esta tambien tuvo muertos: La representación del Carmina Burana.

Hace un par de días (una vez terminada la vorágine del examen) asistí en persona para dar las explicaciones pertinentes al Director del coro, al respecto de mi ausencia. He de decir que todos(y el director el primero) con los que hablé se mostrarón conmigo muy agradables, amables y hasta cariñosos. Y tras ser invitado , me apalanqué
en una butaca y asistí casí como único espectador al ensayo general del Carmina Burana.

El concierto tenía dos partes: en la primera una obra titulada: «Ante las ruinas de Oradour-sur-Glane», obra muy moderna (1998) y que transmite estupendamente el concepto de ruina. Y la segunda parte, la obra del Carl Orff.

Para no alargar mucho más el texto diré que he encontrado una crítica que realmente critica poco y yo voy a ponerle la banderilla al coro. ;-)

El coro, me pareció de gran calidad vocal. Aunque me dió pena el que la orquesta tapara en sus fortiiiiiissimosssss a los cantantes. En ciertos momentos, me parecía que las voces no estaban lo suficientemente equilibradas, tapando las mujeres las voces de los hombres y desde mi punto de vista (uno siempre tira para su voz), las voces graves destacaban poco.

Un papel muy digno para el coro en una pieza que exige bastante a sus interpretes.

Si alguien pregunta por algún aspecto en concreto, ya lo indicaré.